Lorena Gómez deja al descubierto sus miedos (y sus alegrías) tras la llegada de la maternidad

Con una foto en blanco y negro con su bebé apoyado en su pecho, Lorena Gómez ha querido compartir una reflexión sobre la maternidad, un papel que estrenó a principios de mayo, ante todos sus ‘followers’ en Instagram. Sobre sus miedos, pero también sobre las alegrías que le ha proporcionado esta experiencia.

“Creía que ser madre no podía ser tan difícil según lo que me contaban las demás, pero el día que llegamos a casa sentí el miedo más increíble que jamás había sentido y entendí que muchas de esas otras mamás no me estaban diciendo la verdad o habían vivido experiencias totalmente distintas”, comienza el texto de la cantante.

“También creía que iba a vivir de mal humor por dormir mal, hasta que un domingo me hizo reír a las 5 de la madrugada y supe que era capaz de sonreír y de jugar con él aunque casi no hubiera dormido durante días. Prometí que no le iba a poner a ver dibujos hasta que fuera más mayor, pero me di cuenta que haciéndolo podía bañarme, cantar, peinarme y vestirme, todo de una vez y ni lo dudé”, explica esos conceptos previos que tenía en su cabeza antes de la llegada del bebé

Y continúa: “Pensé que jamás se me iba a caer y un día sucedió, en una milésima de segundo que me di la vuelta y volví a sentir ese miedo horrible del día que entramos en casa y empezaba, de verdad, mi nueva vida. Me daba mucho miedo pensar en no escucharlo cuando se despertara de noche por estar dormida. Se lo dije al pediatra, me miró, sonrió con pena y me dijo: ‘Tranquila que sí vas a escucharlo'”.

“Y tenía razón, algo se activa dentro de ti y hace que seas capaz de descansar, aún con un ojo abierto, la oreja puesta o un brazo a 90 grados”, escribe como con alivio. Antes de tener a mi hijo pensaba que, cuando lo tuviera, mi vida iba a cambiar para siempre, y eso fue en lo único que no me equivoqué. Hubo un segundo en que mi vida cambió para siempre, ese segundo en que empecé a querer a otra persona muchísimo más que a mi propia vida. Gracias mamá. Te amo”, termina con ese gesto a su madre.

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Creía que ser madre no podía ser tan difícil según lo que me contaban las demás, pero el día que llegamos a casa sentí el miedo más increíble que jamás había sentido y entendí que muchas de esas otras mamás no me estaban diciendo la verdad o habían vivido experiencias totalmente distintas . También creía que iba a vivir de mal humor por dormir mal, hasta que un domingo me hizo reír a las 5 de la madrugada y supe que era capaz de sonreír y de jugar con él aunque casi no hubiera dormido durante días. Prometí que no le iba a poner a ver dibujos hasta que fuera más mayor ,pero me di cuenta que haciéndolo podía bañarme, cantar, peinarme y vestirme, todo de una vez y ni lo dudé. Pensé que jamás se me iba a caer y un día sucedió, en una milésima de segundo que me di la vuelta y volví a sentir ese miedo horrible del día que entramos en casa y empezaba, de verdad, mi nueva vida. Me daba mucho miedo pensar en no escucharlo cuando se despertara de noche por estar dormida. Se lo dije al pediatra, me miró, sonrió con pena y me dijo: tranquila que sí vas a escucharlo. Y tenía razón, algo se activa dentro de ti y hace que seas capaz de descansar, aún con un ojo abierto, la oreja puesta o un brazo a 90 grados. Antes de tener a mi hijo pensaba que, cuando lo tuviera, mi vida iba a cambiar para siempre, y eso fue en lo único que no me equivoqué. Hubo un segundo en que mi vida cambió para siempre, ese segundo en que empecé a querer a otra persona muchísimo más que a mi propia vida. Gracias Mamá. Te amo. ❤️

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