Maite Galdeano, de nuevo emparejada: un científico francés por el que plantea mudarse a París

Desde que la conocimos, gracias a esa edición en la que resultó ganadora su hija, Sofía Suescun, Maite Galdeano ha mostrado un deseo claro: volver a enamorarse. Han pasado cinco años desde que las conocimos y ella siempre ha tratado de que esa media naranja que estaba convencida de que existía, se cruzara en su camino.

No pudo ser con Amador Mohedano, al que le echó la caña de manera descarada. Tampoco llegó a nada ese flirteo dentro de ‘La casa fuerte’ con Labrador (y eso que llegaron a besarse, pero era más un juego del ex de Ylenia Padilla que nada que fuese a tomar una forma seria). Pero ahora Cupido sí ha clavado la flecha del amor en su corazón.

Las pistas las empezaban dando sus hijos. Primero, Sofía, que colgaba un ‘selfie’ en familia donde aparecía su hermano Christian y Kiko Jiménez, pero lo que llamaba la atención, al fondo, era cómo un hombre pasaba su brazo sobre el hombro de su madre. Una imagen que no daba nada por sentado, pero que ya hacía pensar en la dirección del romance.

Ahí no quedaba la cosa, porque en los ‘stories’ de Christian se podía ver un vídeo en el que Maite y el misterioso hombre daban rienda suelta a su pasión, mientras que se escuchaba a Sofía pedir un poco de decoro. “Por fin tenemos a la madre emparejada“, se leía en otra de las publicaciones del joven. Abajo tenemos el vídeo que demuestra lo enamorados que están y en el que ya indican que es científico y profesor.

https://www.instagram.com/p/CHbeXdTpM8h/

Este material en las redes sociales ha provocado la reacción lógica: que la prensa busque a Maite para que explique más quien le ha hecho perder el sentido. Ha sido Europa Press quien ha conseguido unas declaraciones de esta explicando algo más que el hecho de que sea un hombre dedicado a la ciencia.

Os presento a Remí, un parisino francés científico, muy reconocido. Habla cinco idiomas, él puede hablar francés, inglés, español, italiano perfecto y árabe”, se dirige a los reporteros. Y ya hay quien asegura que no descarta la idea de hacer las maletas y poner rumbo a París junto a él. Porque, si algo hemos aprendido gracias a la pandemia, es que hay que vivir el día a día sin pensar en qué pasará mañana.

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