Margarita II de Dinamarca: la reina arqueóloga que regaña a su pueblo, se enfada con los médicos y quiere hacer una exposición de sus obras de ganchillo

Su afición por la arqueología (que la llevó a estudiar esta especialidad en la universidad y participar en algunas excavaciones), su espíritu artístico y su capacidad para hablar claro tienen enamorados a sus súbditos daneses. Margarita II de Dinamarca, cuyo linaje monárquico se puede rastrear hasta hace casi mil años, es la reina ideal para el pueblo danés.

Cualquiera de sus súbditos puede pedirle audiencia, pueden verla paseando con sus bolsas de la compra y a pesar de haber quedado viuda y tener 81 años, ni abdica ni renuncia a una agenda oficial ajetreada.

Se califica a sí misma como una reina feminista y su pueblo la percibe como intelectual (y un poco cabezota). Pero también es la misma reina que aprovecha su discurso de Navidad para ”regañar” a su pueblo por su actitud hacia la llegada de refugiados a pesar de que ella misma reconoció en una entrevista que la sociedad danesa no es una sociedad multicultural y que vivir en Dinamarca no te convierte en danés, de hecho, opinó en esa ocasión que la mayoría de los inmigrantes no se aclimatan a las costumbres y sociedad danesas. Pero a su pueblo esas regañinas y contradicciones no le parecen mal: de hecho el 90% de los daneses se considera monárquico.

A pesar del apoyo la reina también ha tenido sus más y sus menos con su imagen pública, como cuando se casó con un diplomático francés en 1967 que acabó siendo un auténtico bon vivant que se declaró en huelga e incluso “huyó” un par de veces de su lado para airearse en Francia y Venecia o como en aquella ocasión en la que se publicó un artículo en la revista científica The Lancet apuntando a que su hábito público de fumadora empedernida (fuma unos 60 cigarrillos al día) podía ser una de las causas de las altas tasas de cáncer entre las mujeres danesas y ella contestó “fumo en cualquier parte donde haya un cenicero”.

Si no hubiera sido reina, le hubiera gustado ser artista. Para matar el gusanillo ilustró la edición danesa de El señor de los anillos en 1969 bajo seudónimo, varios museos daneses poseen obras suyas y ahora está empeñada en exponer sus bordados, de hecho, la exposición ya está anunciada para enero de 2022 en el castillo real Kongernes Samling Koldinghus, porque a la reina danesa nada ni nadie se le pone por delante.

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