La interminable lucha contra el cáncer de Shannen Doherty

En multitud de ocasiones hemos escuchado que, con el cáncer, nunca hay que cantar victoria. Lo sabe bien Shannen Doherty. La actriz libra una batalla interminable contra una enfermedad que ha vuelto a hacer acto de presencia en su vida. Aprovechando que ayer se celebraba el Día mundial contra esta dolencia, se sinceraba y confesaba que estaba en fase 4 de la misma.

Shannen acudía al programa ‘Good Morning America’ y era allí donde lanzaba una noticia que caía como un jarro de agua fría: “Va a salir a la luz en cuestión de días o semanas que estoy en un estadio IV. Mi cáncer ha vuelto y por eso estoy aquí”. Ante el silencio de todos, era ella misma quien añadía: “Es un trago muy amargo en todos los sentidos. Estoy petrificada. Estoy bastante asustada”.

Es un trago muy amargo. Estoy bastante asustada”

Tras reflexionar que nadie se merece el calvario por el que está pasando desde hace años, con continúas reapariciones del cáncer, alababa el papel que está jugando su madre en todo este proceso. “Mi madre es un ser humano tremendamente fuerte y valiente, igual que mi marido, pero estaba preocupada por él”, aseguraba.

Además, lanzaba al aire uno de sus pensamientos más duros. Cuando falleció Luke Perry, se cuestionó por qué él y no le había tocado a ella, que lleva años sumida en un bache de salud del que no parece salir: “¿Por qué no fui yo? Era tan raro para mí ser diagnosticada y que alguien que parecía sano se fuera antes. Fue muy impactante y lo mínimo que podía hacer era honrarle haciendo esa serie“.

A pesar de todo, también quiso ofrecer un mensaje de esperanza. Sobre todo, a los que se encuentran en su misma situación y puede que no encuentren un halo de luz al que agarrarse: “Nuestra vida no termina en el momento en que te diagnostican“.

A Doherty, conocida a nivel mundial por su papel de Brenda en ‘Sensación de vivir’, le diagnosticaron cáncer por primera vez en 2015. Un tumor en una de sus mamas que se trató con terapia hormonal antes de someterse a una mastectomía. Recayó. Y se sometió a quimioterapia y radioterapia, mostrando los estragos que los tratamientos hacían en su cuerpo.

Hace tres años, parecía que se había acabado la pesadilla. Llegó a celebrar, con la boca pequeña y ante sus ‘followers’, que estaba curada. Hoy, afronta otra vez la amarga experiencia de tener que mirar a la cara al cáncer para empezar, una vez más, a luchar por vivir.

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