Los personajes de The Crown que no esperabas que te cayeran bien (y los que al final te han caído fatal)

Volvemos a recordártelo: si sigues leyendo, quizá te topes con un spoiler de la cuarta temporada de The Crown (Netflix). Una tanda de capítulos esperadísima por la incorporación de Lady Di al reparto, interpretada por Emma Corrin, y también por Margaret Thatcher, una Gillian Anderson que ha dividido a la audiencia por su actuación.

Ahora que hemos apurado esos 10 episodios, nos damos cuenta de una cosa: hay personajes (ojo, que siempre hablaremos de personajes, no de personas) que nos han hecho empatizar casi sin querer y otros con los que no hemos conectado nada… Y ni los unos ni los otros eran los que esperábamos.

Empezamos por el plato fuerte: Diana Spencer. Lo decimos ya: con ella hemos simpatizado menos de lo que esperábamos. Corrin hace un trabajo maravilloso mimetizándose con los movimientos y las miradas de la joven princesa y, desde luego, coincidimos en que la trama deja ver cómo la familia real y su marido quiebran su espíritu.

Lady Di y Margaret Thatcher

Sin embargo, sea porque se nos ha olvidado cómo era ser jóvenes y menos cínicas o porque hemos tenido tiempo para conocer y entender a los demás personajes en las tres temporadas anteriores… No, no hemos conectado con esta Diana tanto como imaginábamos.

Dos momentos nos han distanciado del todo (del personaje, ojo): cuando actúa por sorpresa en el cumpleaños de Carlos -Di, deja a tu nada carismático marido tener su momento de protagonismo- y cuando le obsequia una cinta de ella interpretando un número de El fantasma de la Ópera y demuestra que es como cuando tu tía te regala una “rebequita monísima como las que llevaba yo a tu edad”: ¿el regalo es para mí o para ti, Lady Di?

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Ya está, ya lo hemos dicho. Así que ahora vamos a por la segunda sorpresa: Margaret Thatcher. Ya sea porque la ficción pasa de puntillas por los episodios más polémicos de su mandato, porque el personaje es tan fiel a sí mismo en todo momento que suscita cierto respeto, por ser casi una villana Disney o porque Gillian Anderson nos pierde, la Thatcher de The Crown nos ha caído bien.

La princesa Ana, el duque de Edimburgo, la reina Isabel II, el ni frío ni calor de la empatía

El meritazo de Olivia Colman retratando a una persona cuya máxima es siempre no hacer nada resulte interesante no está suficientemente ponderado. La reina Isabel II y su marido, el duque de Edimburgo -que básicamente se dedica a pasear por palacio esta tanda de capítulos-, en esta ocasión nos dejan un poco desapasionados en lo que a simpatía o antipatía se refiere. Lo mismo nos ocurre con la princesa Ana, cuya amargura creciente entendemos pero tampoco resulta un gancho para el espectador.

El Príncipe Carlos y Camilla: montaña rusa de emociones

La pareja trágica. O la pareja malvada. O los únicos que están enamorados de verdad en toda esta serie. Más bien todo a la vez. Camilla tocó fondo como personaje en nuestros corazones cuando invita a Diana a comer (a un restaurante llamado Ménage a trois… te pasas, Camilla) solo para marcar territorio. Pero cómo no entenderla cuando piensa en enfrentarse como ‘la otra’ a la opinión pública y a la comparación de una Lady Di llena de brillo.

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Al Príncipe Carlos le perdonamos algunas cosas gracias a las pasadas temporadas, que nos hacen entender sus traumas y sus reacciones, pero resulta ser un adulto inmaduro y cruel que reproduce los malos comportamientos que su familia tuvo con él con su mujer y la madre de sus hijos. Y, vamos a ser sinceros, que en The Crown lleve la cara de Josh O’Connor y sus hoyuelos inclina mucho la balanza a su favor.

Nuestros favoritos: la otra Margaret y Fagan

Qué nos encanta una señora divorciadísima, de vuelta de todo, dotada para la réplica ingeniosa e hiriente y siempre con el cóctel en la mano. Si algo nos ha enseñado The Crown es que con los años solo puedes ser peor persona, y que pocos consiguen ser las ‘mejores’ peores personas. Margaret es uno de esos personajes cautivadores a pesar (o gracias a) su mal carácter.

Cerramos con nuestro personaje favorito de la temporada, Michael Fagan, que en realidad es la representación de millones de ciudadanos de Reino Unido que sufrían y mucho en aquellos años. Un perdedor con discurso clarividente, un hombre que entra dos veces en el Palacio de Buckingham y la única tropelía que comete es beberse una botella de vino (y ni siquiera de los caros). Te queremos, Fagan.

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